La historia del IQAL hunde sus raíces en la larga tradición investigativa de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) de la Universidad Nacional del Litoral, que desde 1929 albergó grupos dedicados a diversas ramas de la química, logrando reconocimiento nacional e internacional. Fue justamente ese crecimiento sostenido el que impulsó la idea de consolidar una unidad científico-tecnológica de mayor envergadura. Así, el Instituto de Química Aplicada del Litoral (IQAL, CONICET-UNL) fue creado formalmente el 1 de abril de 2016 mediante resoluciones conjuntas del Consejo Superior de la UNL y del Directorio del CONICET, dando inicio oficial a sus actividades con la asunción de Abel Chialvo como director, el 1 de junio de 2017.
El Instituto funciona en la calle Santiago del Estero 2829, en la ciudad de Santa Fe, en el marco de la FIQ UNL, y actualmente es conducido por la Paola Quaino como directora, y José Luis Fernández como vicedirector.
En cuanto a sus objetivos, el IQAL se propone consolidar las actividades de investigación básica y aplicada en química en la región, generar infraestructura científico-tecnológica capaz de responder a las demandas crecientes de investigación y transferencia tecnológica, integrar estructuras interdisciplinarias orientadas a problemas complejos como el medio ambiente, la energía, los materiales y la nanotecnología, y formar recursos humanos de excelencia.
Las líneas de investigación del instituto abarcan un espectro amplio y complementario: Electrocatálisis, Química Teórica y Computacional, Química Analítica Ambiental, Fisicoquímica Orgánica, Síntesis Orgánica y Termodinámica de Soluciones. Esta diversidad temática permite abordar problemáticas tanto fundamentales como aplicadas, con impacto directo en sectores estratégicos del país.
Desde la dirección, Quaino imprime una gestión orientada a fortalecer la articulación entre las distintas líneas de trabajo, promover la formación de jóvenes investigadores y ampliar los vínculos con la comunidad a través de la divulgación científica, incluyendo iniciativas como el programa Arte y Ciencia.
En la actualidad, el Instituto se consolida como un referente regional en ciencias químicas, con colaboraciones internacionales activas y una creciente participación en transferencia tecnológica al sector productivo. De cara al futuro proyecta profundizar su inserción en redes científicas globales, expandir su infraestructura de laboratorios y equipamiento, y continuar aportando soluciones concretas a los desafíos ambientales y energéticos que enfrenta la sociedad.